Soñar contigo

            Soñar contigo

 

Amo el café que tú preparas,

y el cigarrillo que compartimos después de un “polvo”.

Amo tus pies descalzos en la mañana,

tu silueta semidesnuda, improvisando un desayuno.

Adoro esa forma peculiar de desordenar la cocina,

y hasta las recetas que te inventas

para terminar estropeando hasta los huevos revueltos.

Me encantan tus desparpajos,

tus manías, tus miedos, tus arrebatos.

Me gusta cuando callas (pero no estás ausente),

porque el silencio hace el vacío y el vacío me obliga a buscarte;

y cuando no paras de hablar y me dejas frenarte con un beso.

Adoro tus preguntas, tu curiosidad insaciable.

Esa impuntualidad adrede que no tiene cura

y que te divierte porque sabes cuánto me molesta.

Me gustan tus cosquillas, tus olores, tus accidentes.

Tu buena fe y tus ganas de arreglar el mundo.

Me motivan tus virtudes y me retan tus defectos.

Y esa paciencia con que dominas mis enojos,

y la eficacia con la que espantas la tristeza.

Me enamora tu manera locuaz de resolverlo todo,

exceptuando los conflictos culinarios

a los que me enfrento por ti de vez en vez.

Amo la manera en que te divierte cuando me pierdo

escudriñando cada milímetro de tu cuerpo desnudo.

Y es que me gusta embriagarme de ti solo observándote:

como organizas las cosas, cuando lees,

el modo en que acomodas tu flequillo inquieto,

cuando escribes tus notas, la manera en que comes,

como soplas el té caliente en tu vieja jarra de porcelana,

y todas esas cosas que parecen simples,

sobre todo cuando sonríes,

que es como juntar todo lo bello del Universo

y conseguir la retribución perfecta de cualquier esfuerzo.

Pero más me embriaga observarte mientras duermes,

es un sortilegio único;

como una de esas películas silentes que nos gustan,

o una fotografía de esas que conservo,

pero en directo, hecha de tus carnes y mis sábanas desaliñadas,

y la almohada que abrazas cuando yo no estoy.

Amo mirarte dormida,

soñando tal vez que estás aquí, preparando un café bien amargo,

fumando un cigarrillo después de algún polvo,

desordenando la cocina, medio desnuda, descalza, real…

Aunque estés en algún lugar que desconozco

y a pesar de nunca habernos conocido (aún).

Amo soñar contigo.

 

M@ndy 2018.10.09 07:42 am

Acerca de mandy69

Nacido en la ciudad de Holguín el 11 de octubre de 1984, libra y rata bajo la influencia del AIRE. Amante de las artes plásticas, obrador de pinceles y lápices de dibujo hasta algún paraje del lejano hastío. Enamorado del arte culinario abrazando la profesión. Devenido Técnico en Sistemas de Transmisión Eléctrica. Lector furtivo. Escritor demente y periodista por cuenta propia. Futbolista macabro por obra y gracia del balón. Culé por envenenamiento y pasión. Soñador empedernido, recolector de conocimientos varios, fotógrafo ocasional y coleccionista de muy buenos amigos.
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3 respuestas a Soñar contigo

  1. duda dijo:

    Hola

    Llegué acá por el comentario que dejaste en mi blog, suelo husmear para saber quién es la persona que me lee…y me ha fascinado esta entrada.
    Interesante y tierna la forma que tienes de describir tantos actos que para muchos resultan insignificantes.
    Felicidades

    • mandy69 dijo:

      Gracias duda. La mayoría de las personas se fijan en lo común, cuando lo más importante son los pequeños detalles. Es lo que hace la diferencia. Saludos. M@ndy.

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