
Aguardo con determinación a mi Mia Montserrat, para consolidarme como papá, y perderme por completo en el maravilloso mundo de crear, educar, guiar, enseñar y transmitir todo lo mejor con el noble esfuerzo de un padre digno. Cuando llegue Montse me disfrazaré de superhéroe: entonces Spiderman, Superman, Batman, Ironman y los demás reconocidos …man serán insignificantes, simples aprendices ante los embates y sacrificios de un héroe invencible, incansable, irreductible; cuya verosímil mutación no tendrá nada que ver con dramáticas tragedias, químicos industriales ni mordeduras… no nace en un cómic, sino en las manitas tiernas de un cachorro humano, en una mirada de sortilegio inmediato, en ese primer llanto que, como canto de sirena, te hechiza para toda la vida. Me convertiré en el Robin Hood que robe todos mis ahorros para repartirlos, obediente, entre sus humildes deseos y sus caprichosas necesidades. Aprenderé el idioma más lindo del universo (que nada tiene que ver con los franceses): el de gorjeos y monosílabos ininteligibles. Mi tiempo de máquina será menos extenso, y con torpeza pero convicción habrá menos mouse y más culeros, menos libros y más biberones, menos noches de travesía carnal y más, muchos más coitus interruptus.
Cuando Montse llegue, desprenderé cualquier mínimo vestigio de machismo que se oculte en mí, para aprender a vestir “cuquitas” y jugar seriamente a las muñecas. Seguramente beberé el café más sabroso del mundo en una tasa de juguete pequeñita y vacía, y me aseguraré de elogiarlo con la mayor gratitud y placer. El mismo placer con el que más tarde, los partidos del Barça, la Champions, mi selección de España en el Mundial y la Euro quedarán relegados ante la ineludible eclosión de Dora, Masha y el Oso, Barbies, y toda categoría de princesas de Disney. Como por arte de magia, aparecerán entre mis archivos personales carpetas de música infantil que (como por arte de magia) aprenderé de memoria. Y los Backstreet Boys y Linkin Park de toda la vida pasarán a ocupar un lugar secundario. Cual una incongruencia, el tiempo será más corto, pero la vida será más larga… Ya no podré gastarme una hora corriendo detrás de un balón, porque quizás, solo quizás; durante esa hora se ponga muy enferma una muñeca de trapo (en el más agradable de los casos); o necesite un castigo algún oso de peluche (en el menos triste de los casos); o me ocupe en desbaratar neuronas para responder a una pregunta que multiplica en complejidad los enigmas de Einstein, y cuya respuesta no aparece en ningún escondrijo de Internet (el más seguro de los casos).
Cuando llegue Mia Montserrat… mi Montse, no voy a estar preparado (como nadie jamás lo está). Me propongo reprobar, y con la incauta torpeza de papá novel, reinventarme entre los más absurdos tropiezos para no perderme… para no faltarle. No importa cómo o cuánto me equivoque.
Procuraré estar, allí donde plante su primera huella, donde vocalice su primer intento de palabra, donde asome el primero de los dientes que me aliviará el cansancio en una sonrisa dispareja, pero eficaz; entre meadas múltiples y el inadvertido popó. Procuraré estar, porque simplemente no me lo quiero perder.
M@ndy


























Wow, simplemente me hiciste llorar
Waoooo muy hermoso escrito..espero tener la posibilidad de ser padre muy pronto…mandy69 me gustaria tener conocimientos de como poder trabajar en un blog pues solo cree una direccion arthur02.cubava.cu ahi no se hacer mucho mas…contactame a mi correo arthur93@nauta.cu